Consideraciones sobre Marxismo Oral
Creo que el rendimiento teórico y político que se puede sacar con la producción de un coloquio o evento del tipo “Jornadas pornológicas” o el que se piensa hacer ahora a propósito de “marxismo oral” tiene que ver con la ocupación inusitada de espacios discursivos normativos con tópicos que exceden esa normatividad y que por lo tanto hacen estallar sus márgenes. Lo que es rendir honores al viejo e infinito ejercicio del hacer cruces inesperados entre temas o prácticas aparentemente incompatibles, y que al reunirlas generan un tercer sentido, o una alegoría que se ofrece a lecturas nuevas de tales realidades fragmentadas. Trabajar en la producción de sucesos con estas características es apostar a la transgresión de la “normalidad” y a correr los límites de lo esperado, y a provocar un cambio perceptual o revolución epistemológica a pequeña escala, a hacer dialogar mundos que permanecen por lo general segmentados y autorreferentes... Desde esta perspectiva (entre otras) es que me interesa el proyecto desclasificatorio y en particular los “acontecimientos sociales” que se generan a partir de la preparación de cada Anal.
En relación a “Marxismo oral” me parece que tenemos entre las manos un artefacto inconmensurable, quizás demasiado grande y multifacético que vamos a tener que tratar con mucha inteligencia para no perdernos entre sus pliegues.
Una de esas consideraciones tendría que ser el hecho de que deberíamos definir si vamos a trabajar con discursos vivos, con el marxismo que practica, que teje y produce realidad social, o con aquellos marxismos que han ido siendo fosilizados con el tiempo (a mí me estimula bastante más la primera alternativa que la arqueología).
(He ahí el problema coyuntural-práctico-político que tengo con hacer este evento en la Universidad, y en la Universidad ARCIS en particular, porque es ahí donde el marxismo se ha hecho institución académica, y no sería ningún cruce inesperado o desafío productivo hacer el coloquio en el lugar donde la teoría crítica se ha hecho escuela y producto de mercado. Por eso en principio me resisto a usar el ARCIS como soporte para Marxismo Oral, por lo que eso significa, por la carga semántica de ese gesto y por los intereses que esa institución apareja a todo acto, intereses que son económicos y políticos. Creo además que entraríamos en una cadena ya estructurada (normada), que difícilmente nos permitiría rediseñar, pues es demasiado fuerte el formato)
Lo que no deja de ser sugerente es la posibilidad de que si vamos a convocar a las voces marxistas que sobreviven y encarnan en sujetos concretos, estas se reúnan en un espacio universitario que no acostumbre albergar tales voces.
Otra consideración es aquélla a partir de la que podemos, dando un giro en el espiral recursivo, utilizar formatos del propio “objeto de estudio”, en este caso la historia del marxismo, para generar desde esa misma plataforma un sentido nuevo. Me refiero a la idea ya planteada en algún momento de convocar a una “internacional marxista”, donde estas voces dialoguen. El rendimiento, en ese caso, sería lo extemporáneo, lo anacrónico de un gesto que no se compadece con el actual estado de las cosas. El cruce inesperado sería el propio encuentro de estas voces fantasmales entre sí, y con las posibles nuevas redefiniciones del marxismo. Esto nos permitiría, tal como lo hemos conversado con el Presidente, sacar el evento de la larga y angosta faja y llevarlo a otras tierras (se me ocurre Bolivia, por ejemplo, como buen escenario, a partir de lo que ha pasado con la elección de Evo Morales, el cocalero).
Creo que esto no se contradice con otro formato que se ha mencionado, el testimonio, como posible soporte y recurso del marxismo oral; como fuente de material de registro de las voluntades empeñadas en la historia y que han dejado una diversidad de huellas, más o menos legibles, a lo largo de los siglos XIX y XX.
Ahora, hay un tercer pliegue (o despliegue) propio del marxismo que es la teoría, tanto política como económica que interpreta la sociedad (la explica), y establece procedimientos para su transformación. La producción en este sentido es prolífica, aunque la mayoría de los textos de divulgación y propaganda han quedado como letra muerta (para darse cuenta de ello basta con ir a un persa o venta de libros viejos).
Lo que hay que tener en cuenta desde un principio es que marxismos hay muchos, tantos como realidades a las que ha sido aplicado como herramienta teórica. Sin embargo, hay temáticas y problemas, nudos teóricos que son comunes a la praxis de todos ellos. Creo que tanto el coloquio (internacional) como el Anal respectivo deben centrarse esos tópicos del marxismo que son complejidades que nunca se resuelven, contradicciones en el mejor sentido de la palabra, tensiones, polos hacia los cuales las tendencias se inclinan dependiendo el momento histórico y los intereses que se defiendan, son sus aporías.
Aquí van enunciadas algunas de esas temáticas que me parecen relevantes.
1.- Una de estas contradicciones es la tensión entre teoría y practica, la dificultad de poner en escena una representación del mundo sin traicionarla, el eterno conflicto de empeñar la voluntad en el mundo para su transformación y provocar todo lo contrario, o por lo menos algo no esperado ni querido, algo que devuelve la imagen de la misma voluntad desfigurada, monstruosa. A pesar de lo que el marxismo no puede renunciar a intervenir en el mundo, pues esa es uno de sus rasgos característicos, la conciencia de que la realidad no es inmutable y que, antes que nada, es un producto social, que, por lo tanto, puede ser transformada.
2.- Otro tema es aquel que pone en tensión el concepto de lo “determinante en última instancia”, la ideología o los modos de producción, o una dialéctica entre ambos, una mutua determinación. Esta disyuntiva cobra importancia clave desde que se puede pensar una nueva clase dominante que no requiere de la propiedad de los medios de producción para ejercer su control, sino que le basta con la administración de la información o de los aparatos ideológicos: lo que crea la posibilidad de producir relaciones sociales, producir realidades, que finalmente no es sino la utopía marxista, pero devuelta como dominio total.
3.- Tema clave para la práctica política del marxismo y que es el eje central de lo que se conoce como marxismo-leninismo es el tema de la conducción política. De entender al partido como vanguardia y motor de cambios y como aparato de poder que está diseñado para destruir y reemplazar al estado y establecer una nueva forma de administración, que finalmente se convierte en una nueva forma de dominación.
Este tema lleva aparejado el inevitable dilema de “la importación de la conciencia”, de el hecho de que hay algunos iluminados que tienen el privilegio de poseer herramientas de análisis que les permitan dirimir que es lo que necesita una comunidad y como llegar a esas metas.
4- La transformación de abajo o de arriba, la micro revolución o la gran revolución, los orígenes del cambio, la revolución cultural o la estructural. El individualismo anarquista o la acción colectiva, la revolución molecular.
5.- la teleología, el trabajo por un tiempo futuro, un final o una meta por la cual se puede sacrificar el tiempo presente, como si en el presente no estuviese ya incluída esa meta, sin darse cuenta que al abolir esa meta en el presente también se la está aboliendo en el futuro, pues no se puede trabajar por algo sin que eso ya se actualice, se realice aquí y ahora, si se trabaja por construir relaciones de poder para luchar contra el poder es eso lo que se logra finalmente. Esto implica un concepto del tiempo, que por lo general en el marxismo está asociado a la ideología del progreso: ¿es posible un marxismo desvinculado de la ideología del progreso y de su concepto del tiempo?
6.- La lucha de clases, las clases, la desclasificación. La información, la gestión, la administración del futuro, la sociedad controlada, el estado de excepción como una confiscación del derecho de decidir, la administración total. La abolición formal de las clases, en contraposición a la afirmación real de las diferencias sociales. Una nueva clasificación sin clases. La sublimación de la lucha de clases.
7.- El tema de la enajenación como telón de fondo. Que puede ser uno de los puentes que conecten este anal con el anterior de pornología.
8.- El asunto del funcionario, que está íntimamente relacionado con el de la militancia y del partido. El funcionario es una figura que resuelve el tema de la necesidad de la especialización, de la dedicación tiempo completo de los miembros del aparato burocrático que requiere la vanguardia, el profesional de la política, que una vez involucrado en la dinámica de la adquisición de un salario por su práctica se convierte en un ente dependiente de su puesto y de su rol en dicho aparato, atravesando imperceptiblemente la línea que va de la práctica desinteresada y crítica de la política a la defensa dogmática del puesto y de los intereses personales. La salida a este dilema es que la practica política debe ser un don, un regalo, una acción desinteresada y voluntaria que no tiene precio y que se ejerce sin retribución económica.
9.- Más ontológicamente se pueden encontrar temas que circunnavegan el marxismo y que tienen que ver con el sentido de la acción política, de la visión de la historia, de la voluntad humana, del concepto del hombre, del concepto de la realidad con sus contradicciones y dinámicas internas, sus lógicas y pseudo leyes... temas a los que sería interesante dirigir el debate, tratando de hacer surgir de los discursos políticos estos aspectos ideológicos que se revelan con potencia como principios articuladores y determinantes de las prácticas.
Uno de esos temas es la noción de cambio, que se despliega de múltiples formas, des de la idea de revolución macro social hasta el reformismo socialdemócrata, pasando por el acercamiento a filosofías orientales y las experiencias de socialismo real. La permanente oposición entre la determinación y la libertad, el peso de las estructuras y la capacidad de imaginación de lo otro, lo que no es, el pensamiento negativo, como fundamento de un ser en el mundo.
La constitución de la realidad como un conjunto de prácticas que se materializan en sujetos e instituciones. Lo más abstracto del pensamiento marxista, la conciencia recursiva del observador que se observa, del hacer que se devuelve como transformación de sí mismo, la propia teoría que no es interpretación del mundo sino que es parte del mundo, es acción en el mundo que se interpreta, etc.
10.- Quizás se pueda hacer una estratificación de los marxismos según las etapas de desarrollo individual propuestas por el Dr. Freud, vinculadas a funciones corporales, lo que nos daría una posibilidad de nuevo link con pornología. Tendríamos así un marxismo oral (infantil, que también podría ser denominado según la terminología leninista como enfermedad infantil del comunismo, o etapa edipica del marxismo, en que no hay clara distinción entre la voluntad y la determinación, un marxismo ético, que lee al mundo desde un deber ser ideológico); habría también un marxismo anal (o escatológico), con clara tendencia a la extroversión, a sacar algo de sí mismo al exterior (las heces o el mundo), un marxismo en que las esferas del ser ya están disociadas y se relacionan tanto a través del conocimiento como de la práctica, un marxismo científico, que experimenta con la sociedad como en un laboratorio donde se correlacionan variables y leyes que rigen la historia y el comportamiento (una especie de conductismo social que se dio en llamar materialismo dialéctico, que en todo caso es con mucho más interesante que cualquier sociología); por último tendría que haber un marxismo genital, en que esas esferas antes disociadas se reconcilian, asumiendo una nueva unidad, pero con contradicciones internas (me refiero a la teoría crítica) lo que en cierto modo inmoviliza, aunque no elimina las determinaciones, que ahora se reconocen como conceptuales aunque materiales, inaugurando una etapa masturbatoria o autoerótica del marxismo.
L. Maxwell


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